A la sombra de los gladiadores, WorldSBK continúa el trabajo en Imola

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Ningún circuito en el calendario de WorldSBK tiene más historia que Imola. Se dice que en ese escenario se han organizado carreras, de una u otra índole, desde el Imperio Romano, y aún hoy en día sigue brindando grandes emociones al público. Si hablamos de Imola, hablamos de contrastes. Es el cielo y el infierno. Es hermoso y aterrador. Es riesgo versus recompensa. Es una prueba como ninguna otra.

Siempre ha sido así. Diseñado entre los contornos de un pequeño valle, el circuito está rodeado por un lado por el río Santerno y acotado por el otro por límites naturales. Cuando se construyó el circuito, en la década de 1950, recibió originalmente el nombre del río, pero más tarde se rebautizó con un nombre mucho más significativo. Puede que la fábrica de Ducati en Bolonia estuviera más cerca de Imola, pero ha sido la sombra de Enzo Ferrari la que siempre se ha cernido sobre la región, algo que quedó aún más claro cuando el circuito fue renombrado. Los coches de Ferrari fueron los primeros vehículos que se probaron en Imola y después, tras el fallecimiento de su hijo Dino a causa de una leucemia, el circuito fue rebautizado en su honor. Desafortunadamente para Imola, no era la única vez que la tragedia había tocado la pista.

Esa pista es diferente a cualquier otra cosa. Correr con un río a un lado y un parque al otro imprime carácter. La pista serpentea a través de la ciudad de Imola, y hay casas e iglesias bordeando los límites del circuito. Imola es un anfiteatro natural y ha podido proporcionar muchas funciones a lo largo de los años. El fin de semana más famoso en la historia de WorldSBK tuvo lugar en Imola, cuando Colin Edwards y Troy Bayliss se enfrentaron cara a cara por el título de 2002, el famoso ‘Duelo en Imola». Esa fue la segunda visita de WorldSBK a la pista después de que su recorrido como circuito de MotoGP llegara a su fin en 1999. Ha estado presente en el calendario WorldSBK desde entonces de manera casi permanente. El Round de WorldSBK es el mayor acontecimiento deportivo del circuito. Los aficionados de Ducati y un paddock estrecho y rebosante lo convierten en una de las citas con más ambiente del año. Es una pista de la vieja escuela, como era de esperar de un trazado que ha estado en funcionamiento durante casi 70 años, y aunque algunos circuitos nuevos son más ‘impecables’, Imola es descaradamente único.

Las primeras competiciones organizadas en Imola fueron carreras de carros, y en cierto sentido las cosas no han cambiado mucho desde entonces. Imola es una prueba de valentía e inteligencia. Lleno de ondulaciones, es un circuito muy técnico para aprender y entender. Hay pocos circuitos que ofrezcan un reto tan grande para los corredores. Hay curvas ciegas sobre las crestas, hay zonas de fuertes frenadas y hay elementos de riesgo y recompensa en cada sección.

Imola va de contrastes y, si bien es el circuito más impresionante del calendario, también ha sido uno de los circuitos más desgarradores del mundo. Lo que Imola da con una mano lo quita con la otra.

Por eso era tan importante que Álvaro Bautista probara en Imola antes de la carrera de este fin de semana. Es un circuito difícil de aprender, por lo que llegar sin haber hecho ni un test hubiera sido un desafío vertiginoso. Ahora al menos sabrá exactamente qué esperar cuando salga del pit lane el viernes por la mañana. El español está invicto en 2019 y esperará mantener esa racha en el Round 5.

Su compañero de equipo Chaz Davies, que en el pasado ha ganado cuatro carreras consecutivas en Imola, ha dicho: «Las carreras en Imola son especiales para Ducati. Cuando estás allí te sientes como una estrella de rock, porque hay mucha gente y aman a Ducati. Aprecian lo que he hecho a lo largo de los años y puedes sentir lo mucho que los italianos quieren a Ducati, y también puedo sentir cuánto aman lo que he hecho por ellos”.

«Imola es diferente a Misano, solo en Imola siento realmente ese zumbido. He tenido la suerte de tener buenos resultados allí en el pasado y después de ganar en Italia, delante de la fábrica de Ducati y de los tifossi, me pellizco porque significa mucho. A pesar de la presión, la sensación que te llevas si terminas el fin de semana llevándote un doblete es algo muy especial».

Lo que no daría Davies por una repetición de eso este fin de semana.