Txema Villalobos, la sombra de Isidre Esteve en el Dakar 2019

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  • El copiloto del Repsol Rally Team ha acompañado al de Oliana en todas sus participaciones dakarianas en coche.
  • “Correr junto a Isidre Esteve es un placer, porque siempre mira hacia adelante y contagia positivismo”.
  • “En estos años he crecido mucho como copiloto y me emociono sólo de pensar en lo competitivos que hemos llegado a ser”.

“El Repsol Rally Team es una familia y me siento orgulloso de formar parte de ella”. Son palabras de Txema Villalobos, el copiloto de Isidre Esteve desde que hace 10 años se aventuró a disputar el Dakar en coches. Este 2019, el gerundense vive su cuarta participación en la prueba del motor más dura del planeta y confiesa que “es un placer hacerlo junto a una persona como Isidre, todo un ejemplo de vitalidad”.

“Conocí a Isidre en 2008, cuando preparé el vehículo con el que disputó su primer Dakar en coche y le acompañé a Argentina como jefe de mecánicos. Conectamos muy rápido y entablamos una gran amistad. Desde entonces, tenemos una relación muy especial que nos permite entendernos perfectamente dentro y fuera del coche”, explica Villalobos.

Todavía se emociona al recordar la llamada telefónica que le cambió la vida. “Isidre me llamó para preguntarme si querría acompañarle como copiloto en el Dakar… y acepté sin pensarlo porque es una persona que contagia optimismo y estar a su lado es un sueño”, confiesa el de Calonge. Y eso que, aunque había participado en algún rally como copiloto, jamás lo había hecho en una prueba tan exigente como el Dakar.

Desde su debut dakariano en 2017, Txema Villalobos reconoce haber mejorado una barbaridad: “Ahora soy más riguroso y profesional en todo. A nivel mecánico nunca he tenido problemas porque es mi profesión y conozco el coche mejor que nadie, pero mi punto débil era la navegación e Isidre siempre ha tenido mucha paciencia conmigo. Juntos hemos trabajado mucho este aspecto con tests en Marruecos y muchas prácticas con el GPS, y ahora me siento mucho más seguro”.

De hecho, el piloto del Repsol Rally Team no duda en otorgar buena parte de sus buenos resultados a la persona que le acompaña en el asiento de la derecha. “Si surge cualquier problema técnico estoy muy tranquilo porque Txema es una auténtica garantía y sé que encontrará la manera de solucionarlo. También ha progresado una barbaridad en la navegación y en esta primera semana de Dakar lo está haciendo realmente bien. No me imagino competir sin él a mi lado”, afirma Isidre Esteve.

Además, se da la circunstancia de que, en caso de pinchazo, avería o encallar en las dunas, toda la responsabilidad recae en Villalobos, ya que Isidre no puede bajar del coche para ayudarle, debido a su lesión medular. “Él intenta no engancharse en la arena y cuando sucede se disculpa. Sabe que perderemos más tiempo que el resto de coches en salir, pero siempre mantiene la calma, se lo toma con paciencia y me anima”, revela el copiloto.

Juntos han pasado momentos delicados, pero siempre han salido airosos, sin minar su amistad, blindada a prueba de bombas. Txema afirma que “correr con Isidre Esteve es un placer, porque siempre mira hacia delante con confianza y contagia positivismo a todo el mundo. Sabe escuchar, se deja aconsejar y tomamos muchas decisiones juntos. Nos hace una enorme ilusión que el proyecto de este año sea más ambicioso y tenemos ganas de conseguir un buen resultado… me emociono sólo de pensarlo”.

No será fácil, porque el Dakar 2019 está resultando muy exigente y repleto de trampas. “Esta edición está resultando según esperábamos. Sabíamos que sería más corta, pero muy intensa y difícil. Nosotros hemos tenido algunos problemas, aunque ninguno serio y hemos logrado llegar a la jornada de descanso con poco tiempo perdido”, valora el gerundense, orgulloso con la 23ª plaza de la general provisional que ocupan.

Este sábado, durante la pausa de Arequipa, los mecánicos del Repsol Rally Team, David Pigem y Carlos Méndez, han aprovechado para repasar las piezas del prototipo BV6, mientras piloto y copiloto trataban de recuperar fuerzas con los masajes de la preparadora física Lidia Guerrero. Todo ello para afrontar con garantías una segunda semana de carrera que se prevé tan difícil o más que la primera. “Yo sólo pido no tener problemas mecánicos, porque del resto ya se ocupa Isidre Esteve y puedo estar tranquilo porque estoy en muy buenas manos”, sentencia Txema Villalobos.